En el marco del 1.º de mayo, Día Internacional de las Personas Trabajadoras, ULACIT plantea que uno de los principales desafíos para las empresas ya no es solo cuánto trabajan sus equipos, sino cómo están estructurando el trabajo en un entorno marcado por la transformación digital, la flexibilidad laboral, la presión por mantener resultados y la convivencia de distintas generaciones dentro de las organizaciones. Este enfoque coincide con la línea que la universidad impulsó en el Summit Productividad y Empleabilidad 2025, convocado para abordar los desafíos actuales y futuros relacionados con productividad y empleabilidad en un contexto globalizado y digitalizado.
Para ULACIT, la conversación sobre productividad debe salir del enfoque tradicional centrado únicamente en control horario o presencialidad y avanzar hacia un análisis más estratégico, que incluya políticas claras, liderazgo efectivo, bienestar, aprendizaje continuo y esquemas laborales capaces de responder a las nuevas realidades del mercado. En la convocatoria del Summit, la universidad posicionó esta discusión como un punto de encuentro entre líderes empresariales, expertos en gestión de talento y representantes del sector educativo.
Desde la Facultad de Negocios, el profesor Tom Okot ha investigado precisamente esa relación entre productividad, trabajo flexible y bienestar. Según las referencias editoriales disponibles, es autor de Structuring Remote Work in Central America: Burnout, Productivity, and Policy Challenges in the Post-Pandemic Era, un estudio sobre los impulsores estructurales, psicológicos e institucionales del trabajo remoto en Centroamérica, y de Intergenerational Dynamics and Flexible Work, capítulo que explora cómo la flexibilidad laboral afecta la productividad y el burnout en los sectores financiero y de servicios de Costa Rica, con el engagement como variable relevante.
Además, en el artículo Bridging Sustainability Awareness and Housing Preferences: Insights from Generation Z in Costa Rica, publicado en 2025, Okot se enfoca en la Generación Z en Costa Rica, un grupo particularmente relevante para entender las nuevas expectativas que están transformando la cultura laboral y las prioridades de las organizaciones.
“La productividad sostenible no depende de ejercer más control sobre las personas, sino de tomar mejores decisiones sobre cómo se organiza el trabajo. Las empresas que quieran seguir siendo competitivas tendrán que reducir el burnout, dar claridad a sus políticas de flexibilidad y aprender a gestionar mejor las diferencias entre generaciones. La productividad del futuro será, cada vez más, una consecuencia de culturas laborales inteligentes, no de esquemas rígidos”, señaló el investigador.
En criterio de ULACIT, esta discusión cobra especial relevancia para Costa Rica, donde las organizaciones enfrentan al mismo tiempo retos de atracción y retención de talento, incorporación tecnológica, sostenibilidad del desempeño y adaptación a nuevas expectativas laborales. Desde esa perspectiva, mejorar la productividad exige revisar la forma en que se lideran los equipos, se rediseñan procesos y se construyen ambientes que favorezcan tanto el rendimiento como el bienestar.
La universidad sostiene que el 1.º de mayo es una fecha oportuna para replantear la conversación pública sobre trabajo y competitividad. Más allá de reconocer el valor del empleo, plantea que el país necesita organizaciones capaces de producir mejor, innovar más y sostener resultados sin desgastar a sus equipos. En ese proceso, la vinculación entre academia y empresa resulta clave para traducir la evidencia en decisiones concretas dentro de las organizaciones.


