Guanacaste continúa ampliando su oferta turística más allá del tradicional descanso frente al mar, con experiencias que integran naturaleza, gastronomía, aventura y bienestar. Esta evolución coincide con un nuevo reconocimiento internacional para la provincia: El Mangroove, Autograph Collection, ubicado en Playa Panamá, fue distinguido como el segundo mejor resort de Centroamérica en los Readers’ Choice Awards 2026 de Condé Nast Traveler.
La propiedad obtuvo una calificación de 98,38 puntos, posicionándose entre los establecimientos mejor valorados de la región. Este reconocimiento se basa en las votaciones de los lectores de la publicación internacional especializada en viajes, quienes evalúan destinos y experiencias turísticas alrededor del mundo.
El resultado se produce en un contexto en el que los viajeros combinan distintas actividades durante sus vacaciones, una tendencia que representa oportunidades para diversificar la oferta nacional y fortalecer la competitividad de destinos como Guanacaste.
De acuerdo con el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), durante 2025, entre los turistas encuestados que salieron del país por el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, el 65,1% realizó actividades de ecoturismo, el 64,2% culturales, el 60,1% de sol y playa, el 57,1% de aventura y el 35,6% de bienestar.
Debido a que las categorías permitían respuestas múltiples, los resultados reflejan cómo un mismo visitante puede integrar distintas experiencias durante su estadía. Entre las actividades contempladas por el ICT se incluyen el buceo, el snorkeling, la observación de cetáceos y el disfrute de la gastronomía local.
Esta diversificación coincide con tendencias internacionales. El estudio Travel Trends: Purpose-Driven Journeys, del Mastercard Economics Institute (MEI), destaca a Costa Rica entre los destinos más vinculados con viajes de experiencias y propósito. Según el informe, el país ocupa la sexta posición mundial en turismo de bienestar y representa el 5,1% del gasto global de turistas en parques nacionales.
“Hoy vemos viajeros que buscan libertad y experiencias diferentes que sean auténticas. No existe un único perfil: recibimos parejas, familias y personas que desean explorar el destino de distintas maneras. La personalización y la atención al detalle son fundamentales para sorprender al huésped”, señaló José Monge, gerente general de El Mangroove.
Del mar a la mesa: nuevas formas de descubrir Guanacaste
La diversidad natural del Pacífico Norte permite complementar las vacaciones con experiencias marítimas. Desde El Mangroove pueden coordinarse actividades mediante Azul Ocean Adventures, con opciones tanto para personas en su primer acercamiento al buceo como para buzos certificados.
Las experiencias se organizan según el nivel de los participantes, las condiciones marítimas y los requerimientos de seguridad.
En las aguas de la región es posible observar, dependiendo del sitio y la época del año, especies como mantarrayas, rayas águila, tortugas marinas, morenas, pulpos y diferentes peces tropicales. Durante las navegaciones también pueden producirse encuentros con delfines y, en determinados períodos migratorios, con ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae).
Al tratarse de fauna silvestre, los avistamientos no pueden garantizarse y deben desarrollarse bajo criterios de observación responsable.
Estas actividades permiten que una misma estadía combine descanso frente al mar con exploración marina y contacto con la naturaleza, sin sustituir el atractivo tradicional de las playas guanacastecas.
La gastronomía también forma parte de esta evolución. El ICT incluye el disfrute de la cocina local dentro de las actividades culturales, categoría en la que participó el 64,2% de los turistas encuestados durante 2025.
En El Mangroove, esta conexión con el territorio se desarrolla mediante un concepto de kilómetro cero, que prioriza ingredientes locales, productos frescos y alianzas con productores y pescadores artesanales de la región.
La propiedad cuenta con tres espacios gastronómicos de identidad propia: Mokoko, Matiss y Malú, cuyas propuestas incorporan influencias mediterráneas, mixología contemporánea y productos marinos de pesca local.
Así, la gastronomía se integra a la experiencia turística como una oportunidad para conocer los sabores, productos y personas que forman parte de la identidad de Guanacaste.
Viajes personalizados y oportunidades para el turismo regional
La forma en que los visitantes organizan sus vacaciones también refleja cambios en sus preferencias. Según el ICT, durante 2025 el 69,7% de los turistas encuestados que salieron por el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría adquirió sus servicios turísticos por cuenta propia o junto con familiares y amigos, mientras que el 15,5% contrató paquetes mediante agencias físicas o virtuales.
Entre quienes salieron por el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós, una referencia clave para Guanacaste, el 61,8% organizó sus servicios por cuenta propia o con familiares y amigos. Estos visitantes registraron una estadía promedio de ocho noches y un gasto medio de US$2.124,4 por persona, mientras que el 83,6% indicó haber viajado por vacaciones, ocio y recreación.
Los indicadores muestran la relevancia de disponer de una oferta variada que permita combinar actividades de acuerdo con los intereses, el tiempo y las preferencias de cada visitante.
Esta búsqueda de experiencias personalizadas también se manifiesta en segmentos como las bodas destino. En El Mangroove se ha identificado un creciente interés por celebraciones íntimas que incorporan propuestas gastronómicas y actividades para los invitados, donde las parejas priorizan la calidad del tiempo compartido y las experiencias durante su visita.
“La tendencia apunta hacia viajes menos estandarizados y con mayor posibilidad de elección. La visitante combina descanso con cultura, gastronomía y exploración, mientras que Guanacaste tiene la oportunidad de ampliar su oferta y convertirse en un punto de partida para descubrir nuevas experiencias”, agregó José Monge, gerente general de El Mangroove.
En este escenario, la diversificación de actividades representa una oportunidad para fortalecer la competitividad turística de Guanacaste, al complementar sus atractivos tradicionales con propuestas vinculadas con la naturaleza, la gastronomía, la aventura y la cultura local.
El reconocimiento internacional de El Mangroove se suma a este panorama, en el que la calidad del alojamiento y del servicio se integra con una oferta cada vez más amplia de experiencias.
Una evolución que permite proyectar a Guanacaste no solo como un destino de sol y playa, sino también como una región donde convergen naturaleza, cultura y bienestar.



