En la actualidad, los viajeros a nivel global ya no solo buscan un lugar para descansar; exigen opciones de hospedaje que demuestren políticas claras de sostenibilidad. El turista moderno persigue experiencias donde, además de conectar íntimamente con la naturaleza, pueda ser testigo y partícipe de acciones reales que protejan el entorno.
Bajo este panorama, el sector hotelero costarricense ha sabido liderar con el ejemplo. Gracias a un sólido enfoque ambiental, diversos proyectos en el país trabajan fuertemente en mitigar su huella de carbono, resguardar la biodiversidad que los rodea y potenciar el desarrollo socioeconómico de las comunidades donde operan.
Dos ejemplos palpables de esta gestión integral son Hideaway Río Celeste y El Silencio Lodge & Spa.
El lujo del respeto natural en Río Celeste
En el caso de Hideaway Río Celeste, las operaciones diarias de este resort de lujo están guiadas por una visión de preservación profunda. Según explica Gabriela Mora, gerente general del hotel, las acciones de la propiedad están impulsadas por un respeto absoluto hacia el delicado equilibrio de la vida en este entorno.
“En Hideaway Río Celeste tenemos en cuenta la sostenibilidad en todas nuestras operaciones diarias. Mantenemos jardines libres de químicos, producimos nuestras propias verduras frescas y apoyamos activamente los esfuerzos de preservación del Parque Nacional Volcán Tenorio. Además, las aguas residuales son eco-tratadas mediante un biodigestor y aplicamos rigurosas políticas de reducción, reutilización y reciclaje en toda la propiedad”, señala Mora.
El impacto del hotel trasciende sus fronteras físicas y se traslada a la comunidad. La gerente general destaca que el proyecto prioriza el apoyo a los productores locales, lo que garantiza que la visita de cada huésped contribuya directamente al bienestar social y económico de la zona.
Asimismo, el compromiso con la fauna ha sido histórico: desde el año 2019, el 90% de la propiedad se dedicó formalmente a la conservación de distintas especies que habitan la zona. Gracias a este trabajo, el hotel ostenta el nivel Elite de la Certificación de Turismo Sostenible (CST), el galardón de la Bandera Azul Ecológica y son Carbono Neutral.
Innovación y protección en el bosque nuboso
Por su parte, en Bajos del Toro, El Silencio Lodge & Spa ha tejido la sostenibilidad en su ADN desde sus orígenes. Francisco Hidalgo, Sustainability Manager del hotel, enfatiza que desde la fundación de la propiedad se han implementado diversos esfuerzos orientados a reducir el impacto ambiental y blindar los recursos naturales del bosque nuboso.
“Contamos con un meliponario diseñado específicamente para apoyar la polinización y conservación de los bosques nubosos. También creamos el Jardín de Colibríes, un espacio verde compuesto por plantas nacionales que ofrece a los colibríes y mariposas un hábitat idóneo para desarrollarse de forma natural”, detalla Hidalgo.
La experiencia en El Silencio Lodge & Spa también involucra directamente al viajero a través de actividades como la siembra de árboles, complementada internamente con un centro de compostaje y una huerta orgánica que abastece al hotel.
Estas acciones le han valido al hotel la máxima calificación Elite de la Certificación de Turismo Sostenible (CST). Esta herramienta, liderada por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y reconocida globalmente, evalúa con rigurosidad aspectos como la gestión del agua, la conservación de energía, el manejo de residuos, las relaciones comunitarias, la autenticidad cultural y la seguridad del visitante.
Como reflejo de esta visión multidimensional, el hotel ha sumado siete Banderas Azul Ecológica en categorías tan diversas como agrícola, vivienda sostenible, movilidad sostenible, microcuencas, área natural protegida, cambio climático y construcción sostenible.
En definitiva, Costa Rica reafirma su liderazgo mundial en turismo sostenible gracias a hoteles que transforman la hospitalidad de lujo en un motor real de conservación ambiental y desarrollo comunitario. Esta gestión integral demuestra que el futuro del sector radica en ofrecer experiencias con propósito que protejan activamente la biodiversidad y el bienestar social del país.


